Práctica Psicomotriz

La práctica psicomotriz Aucouturier (PPA)

Es una intervención preventiva y terapéutica que acompaña la acción y el juego espontáneo de los niños.  Concibe al niño como un ser global, que construye su pensamiento, su vida afectiva y relacional, en interrelación con sus experiencias corporales.

Favorece la madurez psicológica del niño en una etapa de su vida donde el psiquismo y la acción están unidos para facilitarle la adaptación e integración a la vida.  Estudia al niño en sus relaciones corporales con el ambiente y lo que quiere expresar o decir a través de su cuerpo.   Estas relaciones corporales se manifiestan a través de la acción, el juego espontáneo, la mirada, la voz, el movimiento,  los gestos, las posturas, la rapidez, la lentitud, el aislamiento o la insistencia.

La PPA, centrada en el bienestar de los niños, está concebida para que el niño construya  su personalidad lo más armoniosamente posible,  desarrollando sus  potencialidades motrices, emocionales, intelectuales y relacionales.

Principios de trabajo:

– Respetar la producción libre del niño en la sala. Todo lo que el niño representa en el juego espontáneo está relacionado con su historia en la interacción con el ambiente que lo rodea durante la etapa verbal. El juego es la expresión de una memoria corporal que queda registrada y que va a condicionar su vida afectiva, cognitiva, emocional y relacional. Permitir al niño jugar libremente es permitirle expresar, escenificar, resolver y encontrar placer en situaciones emocionales intensas vividas anteriormente.

– Permitir al niño la situación de vivir sus emociones en vez de trabajar directamente sobre ellas. De esta manera, nuestro principio de trabajo será desarrollar las emociones a partir del cuerpo, liberar tensiones, imágenes mentales, variaciones tónicas.

– La actitud del psicomotricista que garantizará el encuadre de la práctica psicomotriz y los límites para asegurar la vivencia afectiva del niño en la sala.

 

 


Temas


Objetivos y Beneficios de la Práctica

Objetivos:

La Práctica Psicomotriz  Aucouturier tiene como objetivo favorecer la expresividad motriz (acción y juegos espontáneos) del niño para desarrollar:

– La función simbólica: a través de la acción, el juego libre, la construcción, el dibujo, el lenguaje entre otros, ayudar al niño a expresar toda su vida interior, su emoción, si imaginación.

– La seguridad afectiva a través del juego: ayudar al niño a vivir la función que tiene el juego de reasegurarlo en relación a su malestar emocional, a sus miedos. (miedo a la separación, a la pérdida, a ser destruido…).

– El control progresivo de sus emociones (descentración tónico emocional): para ayudarlo a organizar su pensamiento. El niño hasta aproximadamente los 6 años, está invadido por la intensidad excesiva de sus emociones sin poderse distanciar de ellas y manifestándolo a través de sus juegos y relaciones con el entorno. El niño no puede llegar a actividades cognitivas si no se ha distanciado lo suficiente de los excesos emocionales. Expresar sus emociones a través del juego, ayuda al niño progresivamente a contenerlas.

Estos objetivos sostenidos por el psicomotricista facilitan la maduración psicológica del niño para comunicar, crear y pensar de manera lógica (organizar su pensamiento).

Beneficios:

A través de la acción y el juego libre, los niños experimentan el placer de ser ellos mismos, de poder hacer y transformar su entorno en libertad, de encontrar soluciones por sí mismos,  comprender la realidad,  adaptarse a las reglas, esperar su turno, compartir con los demás y respetar el deseo y el punto de vista del otro.

Esta experiencia, sostiene a los niños en las diferentes etapas de su desarrollo, fortaleciendo su autonomía, su autoestima, la confianza en sí mismo,  el manejo de sus emociones  y abriendo paso al placer de pensar y aprender.



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La sesión de Práctica Psicomotriz

En  las sesiones de Práctica Psicomotriz, los niños juegan en libertad dentro de un encuadre bien definido y unas reglas precisas que son continuamente repetidas.

La sesión de Práctica Psicomotriz, se organiza en función de dos dispositivos:

El dispositivo espacial, delimita los espacios  y los materiales que pueden ser usados en los distintos momentos de la sesión.

El dispositivo temporal, organiza el transcurso de la sesión: bienvenida y recordatorio de reglas, fase de expresividad motriz (juego a partir de la acción), tiempo de expresión simbólica a través de un juego más elaborado (varía según la edad) , historia contada, tiempo de representación (dibujo, pintura, bloques de construcción).

Este recorrido temporal está pensado para seguir el mismo itinerario de maduración psicológica que sigue el niño: que va desde la necesidad de actuar para poder pensar hasta pensar sin necesidad de actuar.



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La sala de Psicomotricidad

Ponemos a la disposición de los niños un espacio adaptado a sus necesidades y una variedad muy rica en materiales que permitirán ayudar al niño a expresar y simbolizar su mundo interno: telas, colchones, almohadas, peluches, sogas, pelotas, cojines, etc.

Este material es  simple, indefinido y transformable, con el fin de que puedan imaginar diferentes maneras de utilizar los objetos, crear sus propios escenarios, construir su proyecto de juego. Permiten experimentar distintas sensaciones y emociones. Es el espacio para trepar, saltar, correr, rodar, caer, agarrar, tirar, deslizarse, desequilibrarse, pero también  para llenar, vaciar, construir, destruir, esconderse, ser encontrado, refugiarse, envolverse, ser perseguido, perseguir, identificarse a personajes, etc.  Todos estos juegos libres tienen la función de dar seguridad al niño y afirmar su propia identidad.

El espacio, la disposición de la sala de psicomotricidad, el manejo de la sesión, las reglas y la actitud del psicomotricista son estudiados para satisfacer las necesidades del niño: vivir el placer de sentir y dominar su cuerpo en movimiento y al mismo tiempo  comunicar, expresarse, vivir y sobrepasar sus miedos,  crear,  pensar, superar sus conflictos y resolver las dificultades afectivas propias de su edad.

 



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El Psicomotricista

A partir de una formación específica que le permita ejercer la psicomotricidad, el psicomotricista debe tener el sistema de actitudes necesario para ofrecer una calidad de relación que favorezca la maduración psicológica del niño.

El psicomotricista  observa, acompaña al niño  en su investir, acoge las emociones y los sentimientos del niño,  lo reconoce  en el respeto de lo que es y le ayuda a poner en palabras su experiencia, lo sostiene  en sus iniciativas y en sus producciones, favoreciendo su seguridad y su autonomía. Contiene los excesos y dificultades del niño, comprende su expresividad motriz  y se ajusta, ofreciéndole respuestas adaptadas a sus necesidades, a sus demandas afectivas,  permitiendo en  todo momento la expresión y la comunicación.

Establece con los niños una relación positiva en la cual son respetados y reconocidos en su forma original de ser.  Apoya con entusiasmo su acción espontánea, sus iniciativas, favoreciendo su autonomía. El especialista acompaña al niño en el recorrido de su juego y en su encuentro con los otros. Verbaliza las emociones que expresan a través de su cuerpo y de su juego, ajustándose a su demanda afectiva y a su necesidad.

El psicomotricista  observa, acompaña al niño  en su investir, acoge las emociones y los sentimientos del niño,  lo reconoce  en el respeto de lo que es y le ayuda a poner en palabras su experiencia, lo sostiene  en sus iniciativas y en sus producciones, favoreciendo su seguridad y su autonomía. Contiene los excesos y dificultades del niño, comprende su expresividad motriz  y se ajusta, ofreciéndole respuestas adaptadas a sus necesidades, a sus demandas afectivas,  permitiendo en  todo momento la expresión y la comunicación.

Para favorecer todos los niveles de expresión,  el adulto invita al niño a entender sus emociones, a descubrir otras maneras de vivir las cosas o de reaccionar y  de realizar su deseo, respetando a los demás.  Le ayuda a afirmar su identidad, a organizar su pensamiento,  a manejar sus frustraciones, a defenderse o a expresar su agresividad de manera positiva o aceptable.



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Práctica psicomotriz educativa y preventiva

Práctica psicomotriz educativa y preventiva

Dirigida a niños de 2 a 6 años, está pensada para ayudar a la maduración de los niños, proponiéndoles un lugar donde desarrollar todas sus capacidades para vivir el placer de comunicar, relacionarse, crear y pensar.

Responde a las necesidades de los niños pequeños, respetando su individualidad.  Ofrece al niño un lugar donde desarrollar todas sus capacidades para vivir el placer de comunicar, crear y pensar.

Esta forma de intervención Educativa,  tiene un valor preventivo puesto que a partir del juego libre expresa su mundo interno. De esta manera, nos permite prevenir y detectar  dificultades o retrasos en el desarrollo del niño,  tanto a nivel motor, relacional o afectivo.

 

 

 



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Terapia Psicomotriz

Terapia psicomotriz

 

Si las emociones no pueden expresarse en una forma simbolizada (acción, palabras, pensamientos, dibujo, construcción, juegos) se acumulan en el tono muscular, creando tensiones que se descargarán a través de la motricidad manifestando  problemas del comportamiento y  perturbaciones corporales que bloquean la maduración del niño: agresión, inestabilidad, pasividad, problemas psicomotores, problemas relacionales, cognitivos, de aprendizaje o instrumentales.

 

Terapia psicomotriz individual

Al estar invadidos intensamente por sus emociones, el niño o la niña requieren vivir una  relación privilegiada con el psicomotricista de manera individual,  que le permita encontrar o reencontrar una dinámica de placer a través de los juegos de reaseguración profunda  (juegos que dan seguridad al niño en relación a sus miedos y que provocan una gran liberación de las emociones: juegos de destruir, juegos sensorio motores, de esconderse, de  ser perseguido, de identificación al agresor) que lo ayuden a sobrepasar los miedos e emociones que bloquean su desenvolvimiento.  Se trata de ayudar al niño a  acceder a otros niveles de representación que favorezcan su transformación.

También se benefician de esta intervención niños afectados con grandes síndromes como Parálisis Cerebral, Autismo, Síndrome de Down, etc.

 

 Terapia psicomotriz en grupo

Los grupos de ayuda psicomotriz están compuestos de 3 a 8 niños. Se crean para dar respuesta a las dificultades que presentan algunos niños y niñas  que necesitan de una intervención más específica con el adulto pero que puede ser favorecida por la experiencia del grupo.

El objetivo en grupo de  ayuda es hacer evolucionar todas las competencias de los niños, poniéndolos en situación de vivir el placer de su expresividad en la relación con los demás integrantes del grupo y con el espacio.

Este proceso facilita el despertar de la percepción de los demás, de si mismo y del entorno. Se favorece así la madurez emocional, el dominio corporal, la sensibilidad al otro, el respeto, el autocontrol, la escucha y la capacidad de ponerse en el lugar del otro, el manejo de situaciones conflictivas, la capacidad de aceptar y poner límites, y frente a los intereses comunes,  la capacidad de ponerse de acuerdo.



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